Parche anticonceptivo

El parche anticonceptivo, como su nombre lo indica, es un parche que se adhiere a la piel y libera hormonas (estrógeno y progestina) que ayudan a prevenir el embarazo. Las hormonas contenidas en el parche son absorbidas por el cuerpo a través de la a piel, y no es necesario recibir ayuda profesional para colocarlo o removerlo.1

El parche puede ser utilizado en los glúteos, abdomen, posterior de los brazos o el pecho (siempre y cuando no sea en los senos). Cada parche tiene una duración de una semana, tras la cual debe reemplazarse. Puede ser utilizado en ciclos de tres semanas con parche y una libre, o durante las cuatro semanas del mes. El nuevo parche debe ser aplicado en el día correspondiente, incluso si todavía hay algo de sangrado menstrual.1

Debido a su naturaleza hormonal, es común que el uso del parche anticonceptivo cause sangrado entre periodos, dolores de cabeza o sensibilidad en los senos, los cuales desaparecen luego de dos o tres meses de uso.2